Oficialismo y oposición negociarán este año cambios en la ley electoral, conforme a las necesidades de cada bando, a la espera de construir el mejor escenario posible con vistas a la elección presidencia del 2027. Si bien queda tiempo, hay dos proyectos en danza, que no son opuestos pero simbolizan cosas muy distintas a la hora de votar.
Por un lado, el gobierno del Axel Kicillof buscará aprobar la reelección indefinida de los intendentes, en procura de ganas apoyos y utilizarlos como plafón para su campaña presidencial. El gobernador no tiene re-reelección, como tampoco concejales, senadores y diputados provinciales, aunque ya hubo un fallido intento de contrareforma el año pasado auspiciado por el kirchnerismo para el caso de los legisladores. Como lo impidió la interna y la falta de consensos con la oposición, algunos intendentes tomaron la decisión de salir de sus municipios para integrar listas seccionales.
Fue el caso de Mayra Mendoza (UP de Quilmes) y Diego Valenzuela (LLA de Tres F), por tomar los casos más conocidos. No fueron candidaturas testimoniales como las de la vicegobernadora Verónica Magario, sino artes de estrategia.
El MDF adelantó que insistirá por los intendentes, un asunto transversal a todos los partidos, porque desde la UCR a La Cámpora hay funcionarios sin posibilidad de ser reelectos. Esto ya obligó a algunas alternancias. Está visto que en Ituzaingó que Pablo Descalzo, primogénito Alberto Daniel, es ni más ni menos que una especie de gerente del gran Barón del Conurbano Bonaerense al frente de la comuna. Pasa más tiempo de vacaciones en el exterior que en el frente de batalla. Para eso está su padre, que es dueño absoluto de la política local y referente provincial del PJ.